El rincón. Hemos tenido que aprender a abrazarnos con todas nuestras cicatrices, a decir hola a la voz que tanto nos esperaba, a ver la nube con sus tormentas, a pensar en la herida mal curada. Hemos tenido que abrazarnos, buscar nuestro rincón y quedarnos ahí, pensar, agrieta, sentir. Hemos tenido que decir Hola a nuestra parte más humana. La automatización nos dio la espalda.