Fuí a cuidar a mi abuela que vivía en la Malvarrosa. Los niños del barrio decidieron jugar en la calle al no pasar coches por ahí desde el principio del confinamiento . Decidieron también no llevar mascarillas! Eran felices con sus globos !!!!! Desde la terraza de mi abuela los hinchaba y se los lanzaba. Fue un momento muy alegre para mi abuela, que no se perdió jamás un aplauso. A pesar del dolor que su enfermedad le causaba salió a su terraza todos y cada uno de los días. Los vecinos de la finca colindante le sonreían y ella les saludaba con cariño a todos.